La piedra angular de la Masonería y al propio tiempo su primera y mayor regla invariable, la base de su plan, propósito y profecía es la antigua y sencilla fe en Dios, cuya purísima revelación y clarísima interpretación nos da la Santa Biblia. Dios es el Gran Arquitecto y Constructor del Universo; el Padre de la humanidad que en El se solidariza y salva; el Hacedor de cielos y tierra y de cuanto contienen, ante Quien el silencio es elocuencia y la admiración un culto. No hay otro cimiento. En Dios funda la Masonería un templo de amor fraternal, de beneficencia y verdad (1).
